Fandom

Dragon´s-dogma wiki

Madeleine

1.003páginas en
el wiki}}
Crear una página
Comentarios0 Compartir

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

Madeleine
MADELEINE.png
Datos del NPC
Edad
26
Le gusta
Medallón mágico
Horario
A todas horas

Madeleine es un NPC en Dragon's Dogma y en DD: Dark Arisen.

DescripciónEditar

Avariciosa, independiente, astuta. A Madeleine lo que más le preocupa es sí misma y sus objetivos, aunque a veces demuestra cierta lealtad. Madeleine es una persona extremadamente astuta, pero su belleza y aparente amabilidad suelen engañar a los demás. Le encanta la riqueza y su principal objetivo es hacer dinero. No busca hacerle daño a nadie y solo engaña y traiciona a los demás para sacar beneficio económico. La simplicidad con la que ve el mundo complementa su naturaleza sagaz.

También tiene mucha labia y no le importa mentir para salirse con la suya. De hecho, se le da tan bien que no solo es capaz de timar a los demás, sino que a veces incluso se convence de sus propias mentiras. Por ello no es fácil llegar a lo más profundo de su corazón, ya que ni ella conoce sus verdaderos sentimientos.

Historia de MadeleineEditar

En el centro de Gransys existe una pequeña abadía que siempre ha sido conocida simplemente como “la abadía”. Un grupo de monjas reside en ella y lleva una vida austera y sencilla. Las monjas son seguidoras acérrimas de la Fe, además de amables y benévolas, y el pueblo confía en ellas. Como se sabe que las monjas jamás abandonarían a un niño, no es raro que les dejen algún que otro bebé en las escaleras de la abadía.

Madeleine fue uno de esos bebés.

Al ser huérfana, a Madeleine la criaron las monjas, pero, al contrario que sus benévolas guardianas, odiaba la pobreza y tener que llevar una vida sencilla. Aunque les agradecía a las monjas que la hubieran criado, se juró a sí misma que nunca seguiría la Fe como ellas lo hacían. En cuanto se hizo lo suficientemente mayor, Madeleine abandonó la abadía sin decir nada. Las únicas posesiones que llevaba consigo eran los objetos que pudo robar allí antes de marcharse: algo de dinero, una colección de escritos y artefactos sagrados que esperaba que fueran valiosos y una daga.

FrasesEditar

Durante la misión Tarea de protección:
— Oh, te conozco. Eres el que empuñó el acero para expulsar al dragón de Cassardis, ¿no? He oído hablar de llo. Y, por supuesto, tú me conoces a mí. Vengo por aquí de vez en cuando a reponer existencias. Eh… te acuerdas de mí, ¿no? ¿Madeleine?... ¿La mejor vendedora ambulante de todo Gransys? ¿La belleza arrebatadora de leyendas y canciones? ... ¿Madeleine? Bueno, no importa. Tengo problemas más importantes. Vivimos tiempos aciagos, tan terribles que me llevan al borde de las lágrimas incluso a mí. Y aun así, justo cuando necesito la ayuda de alguien listo y fuerte... legas tú. ¡Verdaderamente, estamos predestinados a asociarnos! ¿No crees?
(Creo que no.) — ¡Demonios! Es innegable que entre nosotros hay química. ¡Incluso alguien tan obstuso como tú tiene que darse cuenta de ello! ¡Tú, el(la) poderoso(a) guerrero(a) que ha salvado este pueblo de la ira del dragón! Lo lógico es que a continuación me ayudes a mí.
— ¿No te das cuenta de que nos han unido nuestros destinos? ¡Y proteger a tan hermosa doncella en un momento de necesidad es una oportunidad única!
(En efecto.) — Sólo un necio sería incapaz de percibir la hebra del destino que nos une. ¡Sin duda, vas a ser mi salvador, y después, salvarás el mundo entero! Y con eso, debemos partir. Supongo que has oído hablar del campamento que hay a las afueras del pueblo. Debo ir allí a toda prisa, pero últimamente los caminos están llenos de peligros. ¿Puedes llevarme hasta allí a salvo?
— Aún no consigo imaginarme cómo expulsaste del pueblo a esa terrible sierpe… Verdaderamente, el dragón ha escogido el peor momento. Estaba a punto de cerrar varios tratos en Gran Soren cuando atacó. Deberías labrarte un futuro en la capital, ¿sabes? Alguien que puede poner en fuga a un dragón no tendría problemas para encontrar clientes. Es una pena que los monstruos hayan obligado a cerrar el paso de montaña que conduce allí... ¡También tenemos que agradecerle eso al dragón! Voy al campamento para hablar con el capitán de la guardia y averiguar cuándo van a volver a abrir el paso. Es cierto que hay otras formas de llegar a la capital. Otros caminos... Pero ya basta de cháchara. Deberíamos ponernos en marcha.
— ¿Qué es lo que pretendes, ser?
— Vamos a ponernos en marcha.
— Espera un momento. Aquí hay algo…
— ¡Ajá, oro! ¡Esto sí que es un gustazo!
— Puede que esto suene inapropiado, pero… ¿Tienes algo de dinero? ¡Por favor! Debo llegar a la capital, pero corren malos tiempos y mi bolsa está muy vacía. Ser pobre es una maldición horrible. Hay veces que tengo que hacer un gran esfuerzo por contener las lágrimas. ¿Puedes darme un poco de oro? Por supuesto, te lo devolveré... en algún momento. ... Probablemente.
(Pagar 1.000 M por sus gastos de viaje.) — Estoy locamente enamorada de ti en este momento. El corazón de una mujer es una criatura peligrosa, pero sabes muy bien cómo domarlo. A menudo se dice que la vida del pobre está llena de felicidad. Nunca he visto que eso fuera cierto. Si alguna vez la fortuna te lleva a Gran Soren y me permite montar mi propia tienda, tienes que hacerme una visita. ¡Incluso te haré un descuento! ... Uno pequeño.

Estribillos de su tienda:

— Aquí solo encontrarás el mejor género.
— ¡Muchas gracias!
Después de completar la misión Que le corten la cabeza:
(Una sola vez) — ¡Dichosos los ojos que te ven! ¿Te acuerdas de mí? ¿Madeleine? ¿Recuerdas?
(Una sola vez) — Cuentan por ahí que te has convertido en ¿cómo se dice?... A… ¡Arisen! Ahora eres importante, ¿verdad? Ese título debe de tener sus ventajas, ¿mm? ¿Oro, joyas y cosas similares?
— En cuanto a mí, quiero echar raíces y abrir una tienda propia. Muchos huyeron del dragón y ya no volverán, así que hay tierras buenas, abundantes y baratas.
— Debes de pensar que estoy mal de la cabeza por abrir una tienda en medio del caos que ha provocado la sierpe. Tal vez, tal vez… pero hay que mirarlo desde otro punto de vista. En lugar de quejarme por los pocos bienes que poseo, ¡pienso en cuántos me quedan aún!
— Vaya, vaya… Has venido a comprar algo, ¿no? Si no, no te habrías asomado.
Después de completar Persecución en las sombras y recargar Gran Soren:
(Una sola vez)  — Tengo muchas virtudes y, entre ellas, está la de una gran memoria. Y recuerdo cuando me juraste que vendrías a visitar la nueva tienda en la capital. Tú también lo recuerdas, ¿no? La verdad es que creía que faltarías a tu palabra, pero aquí estás, en carne y hueso. ¡Así que... bienvenido(a)! ¡Bienvenido(a) a la tienda de Madeleine!
(Una sola vez)  — El tiempo es extraño. Parece que fue ayer cuando me sacaste a escondidas de Cassardis... Fueron días duros, sin duda... Sobrevivir era difícil, y más con la belleza y la gracia con que yo lo hice, ¿verdad?
— Bien, basta de cháchara. Hablemos de negocios.
— Una chica debe aprovecharse de las oportunidades que se le presentan. ¿No crees?
Después de la audiencia con el Duque y durante La demanda de la proveedora:
— ¡Salud, Arisen! Veo que sigues con el mismo aspecto adusto de siempre. Tengo una propuesta que tal vez ponga un poco de alegría en esas mejillas. ¿Me escucharás?
(Ahora no) — Ah, me duele oír eso. La oferta podría habernos beneficiado a ambos.
— Mi propuesta anterior sigue en pie. ¿No vas a escucharla?
(Escucharla) — Bien, esta es la cuestión: el valor de una vendedora ambulante se mide por sus proveedores. Por mi parte, siendo lista y bonita, no tengo muchos problemas para mantener las existencias... Pero el conformismo conduce al fracaso, así que estoy buscando armeros para abastecer mi tienda. Tengo en mente a uno en concreto: un hombre de talento singular, pero con temperamento cáustico. ¡Vamos, como tú! Este armero únicamente recibe a unos cuantos clientes selectos. Y a tales clientes les ofrece un ídolo, como prueba de su aceptación. Si consigo una de esas figuras, tendré la exclusiva de la venta de sus productos en esta zona. Estoy dispuesta a pagar el precio que sea necesario para hacerme con ese icono. Y bien, ¿qué me dices, Arisen? ¿Puedes conseguirme un ídolo? Este encargo se ajusta perfectamente a tus talentos. Te ruego que no me falles.
— En cuando a dónde puedes encontrar una figura, no sabría decirte. Dado que están destinadas al armero y a sus clientes, tal vez puedas hablar con alguno de ellos. Debes tener en cuenta que el ídolo puede presentarse en varias formas distintas... Solo el Creador sabe por qué lo hace el armero, pero eso es lo que cuentan.
— ¡Ah, un ídolo! ¡Maravilloso! Hice bien en confiarte este encargo.
(Dar ídolo de bronce) — ¿Este es el icono que se ofrece exclusivamente a los clientes más valiosos? Esperaba algo más... impresionante. Ahora el armero me recibirá, sin duda. ¡Qué éxito para mi humilde comercio! Me has prestado un gran servicio, Arisen. Espero devolverte el favor la próxima vez que reciba mercancías. Hasta ese momento, ¡que el Creador guíe tus pasos!
— Pero, un momento... Creo que... ¡Sí, eso es! ¡Me prestaste una generosa suma cuando abandoné Cassardis! En realidad, no recuerdo la cifra exacta... Pero no te preocupes: ¡te devolveré el dinero lo antes posible! ... En cuanto la tienda empiece a dar beneficios. Disfruto del tintineo de las monedas más que nadie, pero no me olvido nunca de saldar mis deudas.
— ¿Un cliente que es un caballero? Huy, aquí viene gente de toda clase, Arisen, ¿y a ti, cómo te va? ¿No será que preguntas movido(a) por el recelo? ¡Bah, al diablo! Puedes estar tranquilo(a) en ese sentido. Solo tengo ojos para los monederos de cualquiera que atraviese el umbral de esta puerta.
— Ese caballero viene por aquí con cierta regularidad. Me preguntó los nombres de los compradores de los extraños medallones que encontré hace poco. La recompensa que me dio fue impresionante, y me quedo corta. ¡Hablo de dinero, idiota! No... de otras cosas! Al diablo, tu recelo es notable.

Spotlights de otros wikis

Wiki al azar